El autismo, o trastorno del espectro autista (TEA), es una condición neurobiológica del desarrollo que afecta la forma en que una persona percibe e interactúa con el mundo que la rodea. Es un espectro, lo que significa que se manifiesta en una amplia variedad de formas y con diferentes grados de severidad.
Algunos de los síntomas más comunes del autismo incluyen:
-
Dificultades en la comunicación: Las personas con autismo pueden tener dificultades para entender y usar el lenguaje hablado o no verbal. Esto incluye desafíos en la comprensión de los gestos, el tono de voz y las expresiones faciales.
-
Interacciones sociales: Las personas con autismo pueden tener dificultades para comprender las normas sociales y pueden preferir estar solas o no saber cómo interactuar de manera adecuada con otras personas.
-
Comportamientos repetitivos: Pueden exhibir comportamientos repetitivos como balancearse, golpear las manos, o seguir rutinas específicas de forma rígida.
-
Intereses restringidos: Pueden tener un enfoque intenso en temas o actividades específicas, a menudo con una fascinación por detalles muy concretos.
Cada persona con autismo es única, y sus capacidades, intereses y desafíos pueden variar considerablemente. Algunos individuos pueden tener habilidades excepcionales en áreas como las matemáticas, la música o la memoria visual, mientras que otros pueden necesitar un mayor apoyo en su vida diaria.